4 formas de entender la tecnología según la filosofía

En 2012 Marc de Vries, profesor en la universidad TU Delft en Holanda, publicó un artículo de unas 15 páginas titulado «Filosofía de la Tecnología» en el Technology Education for Teachers, editado por Sense Publishers. En mi opinión, el interés del artículo recae fundamentalmente en la extensa revisión y orden que aporta para diferentes concepciones de la tecnología, y que además está muy enfocado a comprender diferentes orientaciones curriculares de la educación en tecnologías en diversos países y culturas. Hay que resaltar que este artículo habla de la tecnología en general.

Si miramos a nuestro alrededor con atención, mucho de lo que veremos es tecnología. Y lo utilizamos cada día: artefactos como sillas, para sentarnos de manera más o menos cómoda; puertas, que nos permiten atravesar paredes sin morir en el intento; los tapones de rosca que nos evitan salir de casa con un sacacorchos en el bolsillo; la lavadora, que nos ahorra innumerables horas de frotar quitando manchas; el microondas, para calentar el tupper de mamá sin tener que fregar de más; o el ascensor, que nos sube a casa en un periquete (aunque en cambio paguemos por hacer como que subimos escaleras en el gimnasio).

Hablar de tecnología es hablar de muchas cosas y por eso, lo primero que haremos es acotar de qué vamos a hablar. En Ondula trabajamos fundamentalmente con tecnologías digitales, también llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Éste es un ámbito de la industria en tremendo y en constante desarrollo, por lo que, pese a la delimitación, sigue siendo un área de conocimiento especialmente amplia que abarca el desarrollo software, la electrónica y la robótica, sistemas informáticos y de telecomunicaciones, entre otros.

Las tecnologías digitales conforman y materializan aquello que se ha venido llamando Sociedad de la Información o Sociedad del Conocimiento. Así, también a nuestro alrededor e incluso como extensiones de nuestro propio cuerpo tenemos los móviles, tabletas, portátiles, pulseras con sensores, consolas de videojuegos e incluso el sistema de control del coche, con sus correspondientes aplicaciones instaladas. También algunos de estos dispositivos pueden encontrarse en muchas escuelas, tanto en las aulas como en la sala de profesores y en la administración del centro. A su vez, tanto las tecnologías de uso personal como educativo, no sólo están en nuestro bolsillo, en nuestra mesa o en el aula, sino que cada vez más están ya conectadas a Internet y se sirven de recursos de cómputo como la inteligencia artificial.

Ahora bien, para educar en tecnologías, es necesario saber lo que la tecnología es. Y esa pregunta ‘¿qué es…?‘ es una cuestión filosófica. Según de Vries, generalmente el profesorado de ámbitos tecnológicos son personas prácticas a las que les gusta hacer cosas prácticas en clase, así que tal vez la filosofía les parezca la cosa más vaga y abstracta que hay. Sin embargo, la filosofía de la tecnología, pese a ser un área de estudio reciente, puede aportarnos diversas formas de ver la tecnología, que amplían y enriquecen las posibilidades educativas de su abordaje curricular.

Imagen de Free-Photos en Pixabay

La comunidad docente no tiene obligación de aceptar o desarrollar una filosofía sobre lo que hace, pero sí existe el deber de pensar sobre lo que hacen y por qué lo hacen; es irresponsable no hacerlo.

P. John Williams, también en Introduction en Technology Education for Teachers, pág. 1.

De Vries define cuatro posibles miradas a la tecnología:

  • la tecnología como artefactos, es decir, cuando hablamos de la tecnología como el producto que consumimos;
  • la tecnología como conocimiento, que es una forma de observar, conocer y pensar las cosas y su funcionamiento y que generalmente es específico del contexto y muchas veces responde a una convención social;
  • la tecnología como actividades, que se refiere a las acciones tales como diseñar, hacer (make) y usar que son propias de ingenieros, técnicos y usuarios de la tecnología; y
  • la tecnología como valores, donde encontramos aquello que la tradición filosófica europea ha tratado desde la metafísica, la ética y la estética (de manera conjunta) en relación con la tecnología.

Reconocer que existe no una sino varias formas de entender las tecnologías digitales, y que esto ha sido así, variante, a lo largo de la historia y de las culturas, nos abre el camino para salir de la visión instrumental predominante en nuestra cultura, y de manera muy llamativa en la educación formal.

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