Del aula al mundo: métodos alternativos de abordaje del acoso escolar y el ciberbullying


dinámicas teatralesÚltimamente se está comenzando a hablar en España, del efectivo “programa KiVa” finlandés contra el acoso escolar. Cuando se habla de Finlandia nuestros referentes son la tecnología y un buen nivel educativo por lo que las noticias de innovaciones sociales en el aula de este país escandinavo cuentan con un sello de confianza.

Pero ¿qué es el programa KiVa?

El término KiVa surge de la unión de las palabras “Kiusaamista Vastaan” (en finlandés, contra el acoso escolar) fue inventado por un equipo multidisciplinar de psicólogos que aplicaron el método en escuelas pilotos durante 2008-2009. Después de su implementación se comprobó que el acoso escolar desapareció en el 80% de las escuelas donde fue aplicado y que el 41% de los niños acosados dejaron de serlo.

El método KiVa se implementó en clases de niños de 7,10 y 13 años y contó con un equipo escolar de tres personas a cargo de investigar los casos de bullying. Para el programa se utilizaron recursos pedagógicos de todo tipo, desde charlas, videojuegos, manuales para el profesorado, vigilancia en el recreo, largometrajes, incluso un buzón virtual para denunciar si son testigos o víctimas de acoso.

Según sus responsables la clave del programa consiste en no centrarse en el diálogo acosado-acosador si no en abrir el angular y poner el foco en los espectadores y conseguir que se muestren concernidos por la situación de acoso y no la fomenten u apoyen directa o indirectamente si no que se aparten de ella para que el acosador no reciba feedback positivo y continúe con las agresiones.

La clave: trascender el vínculo acosador-acosado y centrarse en las dinámicas grupales

En realidad el método Kiva no es un método revolucionario que haya surgido de la nada sino que bebe de una literatura psicológica y pedagógica que viene siendo aplicada por los Safer Internet Centers europeos en especial los escandinavos desde hace más de una década y que últimamente está abriéndose paso en en la literatura y metodología de nuestro entorno. Lo fundamental de este método para nosotros es la idea de la educación como una herramienta para sensibilizar a los espectadores en el daño que se está produciendo y no participar en él sino todo lo contrario no sostenerlo para así detener la situación de acoso. En este sentido es interesante destacar que algunos estudios en nuestro país advierten de que el número de acosados es mucho menor que el número de acosadores, porque la violencia escolar psicológica entraña formas grupales que se nutren de espectadores y transcienden el vínculo acosador-acosado (Defensor del Pueblo, 2000; Díaz-Aguado, Martínez Arias & Martín Seoane, 2004). 

La idea es precisamente es pasar del enfoque individual al colectivo o intersubjetivo y tratar el aula como un organismo vivo en el que se tiene en cuenta la conducta de todos sus miembros porque ésta es la que determina que se produzca y persista un caso de bullying/ciberbullying o no.

De Escandinavia al Sur de Europa: detenerse en las formas invisibles de violencia estructural y cultural

Desde Ondula compartimos el enfoque de trabajar colectivamente en el aula así como el del involucramiento de la comunidad escolar en los procesos de acoso y además ampliamos el enfoque para abordar estas dinámicas de violencia escolar como algo inmerso en nuestra propia estructura social y cultural, por cierto muy alejada del contexto escandinavo en términos económicos, de igualdad y justicia social y también de recursos.

Para ello habría que detenerse en las formas invisibles de violencia: la violencia estructural, la cual impide cubrir las necesidades básicas y la  violencia cultural, que engloba aquellos aspectos del ámbito simbólico (religión cultura, lengua, arte, ciencias…) y es normalmente utilizada para justificar la violencia estructural y que normalmente nos hace percibir como normales situaciones de violencia profunda.

En este marco teórico, todos: compañeros y compañeras de clase, amigos y amigas, familia, educadores, ciudadanos en general, formamos parte de este esquema de violencia estructural y todos tenemos un papel en esta red intersubjetiva que puede determinar que el acoso cese o continúe.

Jugar y pensar de una forma auténtica para acceder al conocimiento

Desde Ondula no sólo nos hemos planteado cómo adaptar nuestra metodología a nuestro contexto social y cultural sino que llevamos años investigando cómo trascender metodologías clásicas en el aula para convertirlas en dinámicas teatrales de juego que pongan de manifiesto esas violencias invisibles estructurales y culturales, nos den un diagnóstico fiable y busquen alternativas positivas a éstas.

Además nuestra práctica de sensibilización y prevención del ciberbullying se basa fundamentalmente en el juego. Porque para nosotros el juego es una forma innata de acceder al conocimiento. En Ondula utilizamos el juego de roles del teatro porque nos permite el acceso: a qué se siente cuando te insultan, cuando te envían un mensaje humillante, cuando te pegan, y qué se siente cuando eres tú quien insulta, y cuando eres tú quien mira cómo todo esto sucede sin hacer nada. A través del teatro-imagen, los jóvenes reflexionan sobre experiencias que han vivido y ensayan otras formas de actuar ante situaciones similares en el futuro. En una segunda etapa y a través del teatro-foro, los alumnos reproducen situaciones que han vivido y dialogan sobre sus causas y sobre las posibilidades de transformación adquiriendo vivencial y conscientemente técnicas y estrategias para afrontar una potencial situación de acoso.

En este proceso lo que buscamos es activar una experiencia educadora integral, que permita aprender a pensar mejor, entendiendo “pensar” de una manera amplia, no sólo con la cabeza sino con el corazón, con el cuerpo, y poder desarrollar así lo que la filosofía ha definido como las tres formas fundamentales del pensar:

  • Pensamiento crítico: se basa en el juicio razonable. Busca buenas razones, bien argumentadas, para fundamentar nuestras opiniones. Refleja la capacidad de superar prejuicios y pensar con criterio. Entrena la reflexión y busca la verdad. Se trata de un ejercicio mental, educando nuestra mente en el análisis de los hechos y la búsqueda de sus causas.
  • Pensamiento creativo: es explorador e innovador, permite imaginar alternativas. Soluciona problemas con flexibilidad y fluidez. Promueve el talento individual y colectivo. Da sentido y busca la libertad. Se trata de un ejercicio corporal, estrechamente vinculado al método teatral: a través de nuestro cuerpo convertimos nuestros pensamientos y emociones en acciones, es decir, creamos situaciones.
  • Pensamiento ético: es el pensamiento del cuidado. Está orientado a la acción, atento a la conexión entre nuestras acciones y sus efectos o consecuencias en el mundo. Permite desarrollar la responsabilidad. Educa nuestra sensibilidad, incluyendo emociones, valores y memoria.

El objetivo de utilizar este método es por un lado comprender los mecanismos de generación y reproducción de la violencia directa e indirecta, así como investigar el funcionamiento técnico, económico y social de la tecnología implicada en ciberbullying y por el otro conocer y practicar experiencias de no-violencia en el propio entorno que puedan replicarse y sirvan de práctica para el futuro.

Se trataría entonces de identificar un hecho paradigmático de violencia online y explorar los elementos técnicos, sociales y personales involucrados. Traducir el hecho violento de ciberbullying a través de la representación teatral y analizar colectivamente las causas personales, ambientales y estructurales de los personajes involucrados, para al final construir una alternativa no violenta y de experimentación vivencial del cambio.

Si eres docente, educador o pedagogo, padre o madre y estás interesada/o en llevar nuestro método a tu centro, contáctanos y te mandaremos una propuesta para realizarla:

 



 

 

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